
Dos textos europeos redefinen las obligaciones de los directivos franceses desde la primavera de 2026. El paquete Omnibus modifica los umbrales de la directiva CSRD sobre la presentación de informes de sostenibilidad, mientras que el reglamento sobre inteligencia artificial (AI Act) impone sus primeras restricciones operativas. Estas evoluciones afectan directamente la gobernanza, la conformidad y las decisiones de inversión de las empresas, independientemente de su tamaño.
Paquete Omnibus y CSRD: los nuevos umbrales que cambian el ámbito de informes
¿Diriges una ETI o una gran PYME y pensabas que debías publicar un informe de sostenibilidad a partir de 2026? La directiva (UE) 2026/470, conocida como paquete Omnibus, ha alterado este calendario. Publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea el 26 de febrero de 2026 y en vigor desde el 18 de marzo de 2026, eleva los umbrales de sujeción a la CSRD.
Concretamente, una gran parte de las PYMEs y ETIs quedan fuera del ámbito directo de la CSRD. Las empresas afectadas por la “ola 2” deben ahora superar tanto los 1,000 empleados como los 450 millones de euros de cifra de negocios neto para permanecer dentro del ámbito. Su primer ejercicio de informes está fijado para 2027, con una publicación esperada en 2028.
Para aquellos que se encuentran por debajo de estos nuevos umbrales, las obligaciones de sostenibilidad no desaparecen por completo. Se transforman en requisitos indirectos, transmitidos por los contratistas a través de las cadenas de valor. Un proveedor estratégico de un gran grupo sujeto a la CSRD puede verse obligado a proporcionar datos ESG detallados, incluso sin una obligación legal propia.
Los directivos que deseen anticipar estas evoluciones pueden consultar los artículos de Le Blog des Décideurs para seguir las implicaciones concretas de estos textos sobre la gestión diaria.
Transposición en derecho francés: una ventana de incertidumbre hasta 2027
La transposición en derecho francés debe llevarse a cabo a más tardar el 19 de marzo de 2027. Este período intermedio crea una confusión regulatoria. Las empresas situadas justo por debajo de los nuevos umbrales aún no saben si el legislador francés añadirá criterios nacionales adicionales.
Esta incertidumbre pesa sobre las decisiones de inversión. ¿Es necesario mantener la infraestructura de informes establecida? ¿Reducir los equipos dedicados? La espera parece arriesgada: los grandes clientes e inversores no esperan la transposición para exigir datos.

AI Act y obligaciones de los directivos desde agosto de 2026
El 2 de agosto de 2026, una nueva serie de obligaciones del reglamento europeo sobre inteligencia artificial entró en aplicación. Este texto clasifica los sistemas de IA por nivel de riesgo e impone restricciones graduadas.
¿Por qué este tema concierne a los directivos más allá de los directores técnicos? Porque el reglamento se dirige a la empresa que despliega el sistema, no solo a la que lo diseña. Un software de filtrado de candidaturas, una herramienta de scoring crediticio o un dispositivo de videovigilancia inteligente: si tu empresa los utiliza, asume la responsabilidad de conformidad.
Los puntos de vigilancia concretos para una empresa en Francia
- Los sistemas de IA clasificados como “de alto riesgo” (reclutamiento, calificación de solvencia, acceso a servicios públicos) requieren documentación técnica, una evaluación de conformidad y un seguimiento humano permanente.
- Los sistemas de IA de uso general, incluidos los grandes modelos de lenguaje utilizados internamente, deben cumplir con obligaciones de transparencia: informar a los usuarios que están interactuando con una IA, conservar registros de actividad.
- Las sanciones pueden alcanzar un porcentaje significativo de la cifra de negocios mundial, lo que coloca la conformidad de IA al mismo nivel de riesgo financiero que el RGPD.
- El directivo debe poder probar la conformidad de cada sistema desplegado, lo que implica un inventario previo de todas las herramientas que integran IA en la organización.
Muchas empresas descubren en esta ocasión que utilizan más sistemas de IA de lo que pensaban. Un simple filtro automatizado en un CRM o un chatbot de servicio al cliente puede entrar en el ámbito del reglamento.
Formación y gobernanza: adaptar la organización a las nuevas restricciones regulatorias
Estas dos regulaciones comparten un punto en común: trasladan la responsabilidad hacia la cúpula de la empresa. La presentación de informes de sostenibilidad y la conformidad de IA ya no son responsabilidad de un servicio aislado. Involucran a la dirección general y al consejo de administración.
La formación de los equipos directivos se convierte en un palanca operativa, no en un ejercicio de comunicación. Un comité de dirección que no comprende las categorías de riesgo del AI Act o las normas ESRS de la CSRD toma decisiones a ciegas. Varias consultoras especializadas informan que la demanda de formaciones específicas para los comités ejecutivos ha aumentado significativamente desde principios de año.

Construir una base de conformidad transversal
En lugar de tratar la CSRD y el AI Act en silos, algunos directivos están unificando los enfoques. La lógica es simple: ambos textos exigen documentación, trazabilidad y una gobernanza identificada.
- Mapear simultáneamente los flujos de datos ESG y los sistemas de IA permite identificar las áreas de superposición (un algoritmo de cadena de suministro puede generar datos relevantes para la presentación de informes de carbono).
- Nombrar un referente transversal (oficial de cumplimiento ampliado) evita la multiplicación de interlocutores ante los auditores.
- Integrar ambos temas en el mismo calendario de revisión trimestral reduce la carga administrativa sin sacrificar la rigurosidad.
Las empresas que anticipan esta convergencia ganan tiempo y coherencia frente a reguladores que, también, comienzan a cruzar los controles.
Vigilancia regulatoria y liderazgo: lo que los directivos franceses deben vigilar al inicio del curso
El inicio del curso 2026 se presenta denso en términos regulatorios. La transposición francesa del paquete Omnibus será objeto de consultas parlamentarias en los próximos meses. Las primeras decisiones de la autoridad nacional competente sobre el AI Act también podrían crear precedentes.
Para un directivo, la postura más arriesgada sería esperar la versión definitiva de cada texto antes de actuar. Las cadenas de valor ya están en movimiento: los contratistas integran criterios de sostenibilidad en sus solicitudes de ofertas, y los inversores examinan la madurez de IA de las empresas en sus debidas diligencias.
Establecer una vigilancia regulatoria estructurada, incluso ligera, protege mejor que una auditoría de recuperación. Un punto mensual de treinta minutos con un jurista especializado suele ser suficiente para identificar los arbitrajes a tomar antes de que se vuelvan urgentes.